La traducción en cifras (1)

Las Sociedades Bíblicas Unidas (ABU, por sus siglas en inglés), quienes trabajan para que el mayor número posible de personas tenga acceso a la Biblia en su lengua materna, publicaron el 8 de marzo su Informe del 2017 sobre el acceso a las Escrituras en el mundo.
Según dicho informe, a finales del 2017, 674 idiomas tenían acceso a la Biblia completa, 49 más que en años anteriores, incluído el klinglon, el idioma de Star Trek.

Mientras que, según la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ACNUDH), la Declaración Universal de los Derechos Humanos está ahora disponible en más de 500 idiomas, con la incorporación en 2016 del quechua del norte de Bolivia.

La UNESCO cuenta con una base de datos en línea llamada «Index Translationum«. Esta base de datos, creada en 1932, recoge todos los libros traducidos en el mundo. Agatha Christie (7.233 traducciones), Julio Verne (4.751 traducciones) y William Shakespeare (4.293 traducciones) son los tres autores más traducidos según las estadísticas recientes de traducción.

Seguirán más cifras interesantes…

Goscinny y la traducción

El canal de televisión franco-alemán Arte pasa actualmente un documental sobre René Goscinny, dirigido por Guillaume Prodovnik en 2017.
Se puede ver la película en replay hasta el 20 de abril 2020.

Una parte de la película me interesó particularmente.
He aquí su transcripción, gracias a la gentileza de Mado Le Fur.

[13:00] Goscinny: Verifico todas las traducciones.
Yo hablo varios idiomas [francés, inglés, español] y verifico yo mismo la traducción.
Para los idiomas que no conozco, pido que se vuelvan a traducir a mi idioma para verificarla.

Narrador: Con respecto a la versión alemana, el amor de los Germanos por los irreductibles Galos estalla en 1963, cuando De Gaulle y Adenauer sellan la amistad entre los dos países.
Aprovechando la popularidad de Asterix, un editor publica una versión, digamos… alternativa.

Klaus Jöken (traductor alemán de Astérix): Asterix se convirtió rápidamente en un éxito.
Goscinny y Uderzo estaban encantados hasta el día en que leyeron en un periódico que, en Alemania, Asterix hacia propaganda neo-nazi.
Descubrieron que su editor había vendido los derechos sin su consentimiento y que el editor alemán había cambiado completamente la historia.
Los Galos eran Germanos y la historia hacia referencia a la Guerra fría.
Los Galos eran Germanos del Oeste y los Godos eran Germanos del Este.
Y el ocupante, los Romanos, tenían acento americano.
Además, la traducción estaba repleta de ideas de extrema derecha y de insinuaciones antisemitas.

Narrador: A partir de la prohibición de esa versión, y aún hoy en día, todas las traducciones a idiomas extranjeros son traducidas de nuevo al francés para su verificación.
Uno no se puede fiar en nadie.
Hay imbéciles por doquier.
Y de eso, Goscinny estaba convencido.